Saltar al contenido

En la tartamudez no existen culpables

Imagen de Katharina Berger en Pixabay

De manera habitual podemos observar que los peques comienzan a tartamudear de manera repentina poco después de adquirir el lenguaje. Esto lo podemos notar porque alargan las palabras (al comienzo o al final de las mismas), porque repiten sílabas, sonidos, palabras o frases, porque titubean al intentar contarnos cosas…

En algunas ocasiones esta tartamudez puede ser un simple periodo que pasará solo, sin embargo, cuando se alarga en el tiempo debemos ponernos en alerta ya que quizá estemos ante un caso de DISFEMIA. Cuando esto sucede debemos acudir al especialista, como el logopeda.

RECOMENDACIONES:

  • No sentirse culpable por las disfluencias del niño o niña.
  • No culpar al niño o niña por sus dificultades.
  • No corregirlo diciéndole que hable más despacio ya que así lo que haremos es hacerlo más consciente del problema y hacer que éste crezca.
  • Debemos hablar de manera calmada y con pausas para que, por imitación, el niño o niña copie la manera de hablar. Además no debemos hacerle muchas preguntas de manera consecutiva, si no de manera ordenada y dándole tiempo a contestar calmadamente una a una.

EJERCICIOS RECOMENDADOS

  • Ejercicios de relajación.
  • Ejercicio de respiración.
  • Ejercicios de soplo, como por ejemplo con velas, pompas, etc.
  • Ejercicios de motricidad bucal como praxias linguales, labiales, palatales y mandibulares.
  • Ejercicios de repetición, aumentando la dificultad. Primero repetición de sílabas, luego de palabras bisílabas, posteriormente aumentaremos el número de sílabas de las palabras y por último repetiremos frases y textos cortos.
  • Ejercicios de habla rítmica, por ejemplo, practicando poesía o dándole ritmo a las palabras (con palmas, pisotones…), canciones, etc…
Comparte: