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Estoy deprimida/ Tengo ansiedad / Soy bipolar

Depresión, ansiedad, bipolar

Hoy en día es muy habitual ver cómo las personas utilizamos términos clínicos para referirnos a sentimientos o estados de ánimo puntuales. Expresiones como “estoy deprimida”, ”tengo ansiedad” o “soy bipolar” se utilizan ya en nuestra comunicación para sustituir el “estoy triste”, “tengo un mal día”, “estoy nerviosa” o “ mi humor cambia rápidamente”. El banalizar los términos de esta manera no ayuda a entender lo que verdaderamente significan y va en contra de la promoción de la salud mental.

Una de las quejas más comunes de nuestros pacientes en sesión es que sienten que en su casa sus familiares o sus amigos no entienden su problema y parte de ello es esta falta de rigurosidad en cómo nos expresamos. Es difícil para algunos asimilar que, por ejemplo, uno puede estar triste sin tener un motivo aparente, sin saber por qué, y a ello contribuyen el desconocimiento y la costumbre de utilizar mal los conceptos en la vida diaria. Por ello, el lenguaje que utilizamos es importante. Una depresión no es estar triste por algo y se pasa si tú quieres o si haces algo divertido. El trastorno bipolar no es que estés contenta y de repente por cualquier detalle te enfades o tengas ganas de llorar. Tampoco sufres ansiedad por ponerte nervioso/a antes de un examen o de una cita con la persona que te gusta y se te pasa después de un rato.

Un porcentaje muy elevado de personas en nuestra sociedad tiene diagnosticado un trastorno psicológico y ninguna de nosotras está libre de padecer alguna de estas dolencias en alguna ocasión. Así que por el bien de todos hagamos un esfuerzo por normalizar la salud mental y utilicemos bien las palabras, aprovechemos la riqueza lingüística que nos ofrece nuestro idioma para expresar de forma apropiada lo que sentimos sin tener que patologizarlo. Sentirse mal en algunas situaciones de nuestra vida es inevitable en nuestro contacto con el mundo y es una experiencia emocional muy enriquecedora, nada que ver con un diagnóstico psiquiátrico.

Os animamos a ver “Del revés”, película de Disney Pixar del 2015. Sí, es una película de animación. Pero os invito a reflexionar sobre ella desde una perspectiva más madura y adulta acerca del papel de nuestras emociones en nuestra vida, ya que lo ejemplifica realmente bien.

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