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Fiestas vs. Macroeventos infantiles

Foto de Lidya Nada en Unsplash

No, no es necesario que tu hijo invite a toda su clase a su cumpleaños. O a su comunión. O a la celebración por haber conseguido salir victorioso en el campeonato “X”.

Esto se está convirtiendo en una moda que se nos empieza a ir de las manos. Hay familias que parecen competir por ver quién organiza el evento más numeroso. Como si la valoración y la aceptación de sus hijos dependiese de eso, de ser “el/la que más amigos tiene”, “quién más destaca”, “aquel/aquella de quien más se habla”, “el/la que llama más la atención”.

Es cierto que la irrupción de las redes sociales, definiendo un nuevo modelo de interacción, ha modificado la forma de entender las relaciones. En algunos casos para bien. En otros, especialmente en las mentes maleables de los más pequeños y los jóvenes, no tan bien. Comparten fragmentos de su vida y de su identidad a través de videos e imágenes y esperan con ansia esos “likes” que van a determinar su posición dentro del grupo, si son reconocidos, si merecen la pena.  Lo que importa es la cantidad, no la calidad.

Bien, pues el comportamiento de las familias que describía al principio de este artículo no hace sino reforzar esta idea de validación, en la que lo que cuenta es la cantidad de gente de la que te rodeas.

Está claro que cada persona es libre de hacer las cosas como quiera. Sólo pido que reflexionéis un poco sobre todo esto. Ayudemos a nuestros hijos a valorar lo importante. Creemos espacios para que se conozcan a ellos mismos y para que interactúen con otros, permitamos que acierten y que se equivoquen. Que disfruten de la sensación de ser aceptado por cómo son y que aprendan de la experiencia de verse rechazado por otros. Aprendamos a escucharles, a guiarles, a enseñarles y a consolarles cuando toca. Dejemos que escojan la manera en la que prefieren celebrar sus éxitos o momentos importantes, estableciendo ciertos límites ‘con’ ellos. Y, sobre todo, disfrutemos con ellos/as porque, por encima de todo, siempre será el amor y el reconocimiento de su padre y/o madre lo que más les importa en el mundo.

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