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La importancia del juego en la infancia

El juego en la infancia

Michel de Montaigne afirmó: “Los juegos infantiles no son tales juegos, sino sus más serias actividades”.

Jugar es la forma en que el niño o niña aprende a conocerse a sí mismo, a los demás y al mundo que los rodea. A través del juego el niño o la niña asimila y practica comportamientos que involucran variedad de habilidades sensoriomotoras, cognitivas y sociales, que deben ser dominadas para participar en la sociedad en la que pertenece.

En ciertas fases de la evolución del niño/a, el juego constituye el contenido principal de sus vidas; cuando un niño o niña no juega como debería hacerlo, generalmente tiene dificultades que pueden impedir su desarrollo, ya que el fortalecimiento de las habilidades con las que cuentan será nulo y, por ende, la construcción de comportamiento de mayor complejidad, requeridos para la interacción con el ambiente.

La Terapia Ocupacional consiste en la utilización de actividades significativas para la persona y ocupaciones para conseguir beneficios terapéuticos en el área afectada, ya sea física, emocional, social, sensorial, cognitiva o mental y por ello, con los niños trabajamos a través del juego. Desde esta disciplina, usamos el juego para el aprendizaje de establecimiento de rutinas, aprender a vestirse, a relacionarse con los otros… es decir que el niño/a vaya desarrollando sus capacidades para que pueda hacer por sí mismo la participación en su entorno.

Para los profesionales que trabajamos con niños/as, el juego es una herramienta indispensable. Nos aporta información acerca del momento evolutivo en el que se encuentra, de sus capacidades y de sus necesidades. También nos permite detectar ciertas dificultades. El juego es una forma fácil de llegar a los más pequeños, de alcanzar los objetivos que nos marcamos con ellos y de conseguir aprendizajes más significativos.

Los tiempos familiares con sus espacios son momentos de juego por excelencia. Para nuestros hijos/as el tiempo que le dedicamos a jugar con ellos a sumergirnos en su mundo es tan importante como que tengan una casa en la que dormir. Como padres y madres deberíamos pensar en el tiempo que le dedicamos a fomentar y jugar con ellos para poder aprender y evolucionar en el proceso creativo. Recuperar el juego libre, los juguetes improvisados, dejando tiempos y materiales en la casa para crear, es una necesidad para que se vayan construyendo a ellos mismos. El juego es una actividad para acercarnos a nuestros hijos y compartir un rato distendido y placentero.

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