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Miedo a la adolescencia

Miedo a la adolescencia

Es muy habitual que los padres de niños mayores de 9 o 10 años  expresen su miedo a la adolescencia. Es la etapa más corta por la que pasa el ser humano, más que la niñez y mucho más breve que la adultez, pero suele aterrarnos.

Se percibe a los adolescentes como complicados de entender, generadores de  tensión en casa,  discusiones, convencidos de  que saben más que los padres, en continua búsqueda de identidad… Es una época de cambios físicos tanto externos como internos. Nuestro cuerpo cambia pero nuestro cerebro también experimenta crecimiento y todavía no es un órgano adulto por lo que es imposible que un adolescente se comporte como una persona de mayor edad.

Pero, ¿qué pasa con los padres? ¿Nos preparamos para esta etapa vital de nuestros hijos o simplemente le plantamos cara con temor y esperamos a que pase lo antes posible con  los dedos cruzados? Lo que nos encontramos es que la mayoría de los padres en la adolescencia no hacen absolutamente nada, especialmente cuando lo comparamos con el tiempo que han invertido en sus hijos cuando eran más pequeños.

Me explico. La relación entre la edad de nuestros hijos y el tiempo que les dedicamos es inversamente proporcional, es decir, cuanto más pequeños son más tiempo les dedicamos: a jugar con ellos, a leerles, a estar en el parque o llevarlos a actividades y también pasamos más tiempo formándonos para hacerlo lo mejor posible (vamos a charlas en las escuelas infantiles, leemos libros de educación positiva, hablamos con los profes varias veces a lo largo del curso, asistimos a talleres…).

Cuando llegan al instituto todos cambiamos, los chicos y los padres. Los adultos empezamos a recuperar parte de nuestro tiempo, ya no es necesario estar pendientes de ellos todo el rato. Dejamos de ir a charlas, de leer sobre el tema y tampoco nos sentamos con ellos a jugar con la consola o a escuchar la música que les gusta. Es como si la paciencia para esas cosas desapareciera y las ansias de aprender sobre esta etapa también menguaran.

A muchos padres también les cuesta entender que las cosas que funcionaban cuando eran niños pequeños han dejado de hacerlo y es necesario probar cosas nuevas. Así que es el momento de reflexionar sobre cuál es el papel de los padres en la adolescencia y qué cosas hemos dejado de hacer o debemos cambiar para afrontar esta etapa y hacerla más llevadera.

Si percibes que  la relación con tu hijo/a empieza a deteriorarse, que el nivel de tensión en casa ha aumentado igual que las discusiones o ves cosas en su comportamiento que te llaman la atención y no sabes qué más hacer recuerda que hay profesionales que podemos ayudarte.

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